Espera cosechar 10 millones de Kilos de uva menos que en 2006.

"La merma en la cantidad no afectara a la calidad de la uva"

Las bodegas adscritas a la D.O. Rías Baixas prevén recoger diez millones menos de kilos de uva que en la cosecha 2006, en la que se recolectaron 30,5 millones de kilos de uva. No obstante, la calidad del fruto este año es “extraordinaria”, según el gerente de la denominación gallega, Ramón Huidobro, quien considera esta merma en la producción “normal e intrínseca a esta zona, a excepción de lo que ha sucedido en los últimos tres años”, en los que las cifras de producción han sido históricas.

En este sentido, Huidobro ha calificado de “disparate” los 30,5 millones de kilos de uva que se obtuvieron el año pasado, con un rendimiento de 9.500 kilos por hectárea cuando el “rendimiento normal” que se espera para este año oscila entre los 6.000 y 7.000 kilos por hectárea, lo que supone un volumen total superior a los 21 millones de kilos de uva.

Las lluvias y el viento registrados en Galicia durante la época de la floración de las cepas, entre finales de mayo y principios de junio, han sido uno de los factores que han influido en la reducción de la cosecha vitivinícola de esta campaña, al que hay que sumar el ‘mildiu’ detectado a finales de junio. Sin embargo, la repercusión de este hongo en la calidad será “poco significativa” ya que, en palabras del gerente de la D.O. Rías Baixas, fue “perfectamente controlado” por los viticultores. Además, Huidobro ha indicado que la ausencia de precipitaciones y el calor registrado desde finales de agosto y principios de septiembre ha contribuido a “transformar el azúcar en grado alcohólico y bajar la acidez”.

La D.O. Rías Baixas cuenta con 68 técnicos habilitados como veedores por la Consejería de Medio Rural del Gobierno autonómico para supervisar la vendimia en las 20.312 parcelas existentes, los transportes de uva o mosto, y la entrada de uva en las 207 bodegas inscritas. En total, son 3.500 hectáreas de viñedo repartidas, con 6.512 viticultores registrados.

Los técnicos de Rías Baixas podrán controlar los kilos de uva que entra en cada bodega a través de la información que reciban de unos terminales informáticos (TPV) facilitados a los veedores. Por su parte, los viticultores disponen de una tarjeta chip, de carácter personal e intransferible, con la que pueden acreditar su mercancía ante la D.O. o ante las autoridades en caso de control.